Pollença i Port impone su ley ante el Algaida (4-2) y se aferra a la segunda plaza
El Pollença i Port firmó una convincente victoria por 4-2 frente al Algaida en un encuentro vibrante disputado la tarde del jueves, un choque de alta intensidad que respondió a las expectativas y que refuerza la candidatura de los locales en la zona noble de la clasificación. Con este triunfo, el conjunto pollencí mantiene la segunda posición, a cuatro puntos del líder, el Calvià, y con el Mírense pisándole los talones a tan solo un punto.
Desde el pitido inicial, el Pollença i Port dejó claras sus intenciones. Intensidad, presión alta y velocidad en las transiciones fueron las señas de identidad de un equipo que salió decidido a marcar territorio. El Algaida, lejos de replegarse, aceptó el intercambio de golpes y propuso un partido abierto, con llegadas en ambas áreas y alternativas constantes en el marcador.
El primer tanto no tardó en llegar. En el minuto 15, Carlos Tapia Nieto culminó una acción bien trenzada para establecer el 1-0, premio a la insistencia local. Sin embargo, el Algaida reaccionó con carácter. Gabriel Salas Jiménez, en el 26’, aprovechó una desatención defensiva para devolver la igualdad al marcador (1-1), evidenciando que el conjunto visitante no había viajado para ser un mero espectador.
El ritmo no decayó. Apenas siete minutos después, Llorenç Serra Martínez volvió a adelantar al Pollença i Port (2-1, min. 33) con una definición precisa tras una rápida circulación ofensiva. Pero, de nuevo, el Algaida respondió antes del descanso: en el 41’, Llorenç Gil Mateu firmó el 2-2, dejando el encuentro completamente abierto de cara a la segunda mitad.
Tras el paso por vestuarios, el guion cambió ligeramente. El Pollença i Port ajustó líneas y elevó el nivel físico, imponiendo un punto más de agresividad en la presión y mayor claridad en los metros finales. Esa determinación encontró recompensa en el minuto 56, cuando Tapia Nieto volvió a aparecer para anotar su segundo tanto de la tarde y colocar el 3-2. El delantero fue una pesadilla constante para la zaga visitante, combinando movilidad y acierto.
El golpe definitivo llegó en el minuto 65. Serra Martínez, también autor de un doblete, culminó una nueva ofensiva local para establecer el 4-2, resultado que ya sería definitivo. A partir de ahí, el Pollença i Port supo gestionar la ventaja con madurez, minimizando riesgos y neutralizando los intentos del Algaida por meterse de nuevo en el partido.
Más allá del resultado, el encuentro dejó una reflexión necesaria. Lamentablemente, la nota negativa la pusieron algunos aficionados locales, cuyos insultos tanto al árbitro como a jugadores del equipo contrario empañaron lo que debía haber sido una fiesta deportiva. El fútbol base y regional necesita del aliento y el apoyo de su gente, no de actitudes que desvirtúan el esfuerzo de quienes compiten dentro del campo.
En lo estrictamente deportivo, el Pollença i Port consolida su posición en la tabla y envía un mensaje claro a sus rivales directos: el equipo quiere pelear hasta el final. El Algaida, por su parte, mostró argumentos ofensivos y carácter competitivo, aunque deberá mejorar su solidez defensiva si quiere transformar buenas sensaciones en puntos.
Una victoria de peso en un partido intenso, con goles y alternativas, que mantiene viva la emoción en la parte alta de la clasificación.





