La VIII Ruta Motera Chalecos Rosas reunió este domingo a cientos de motoristas en una jornada dedicada a visibilizar el cáncer infantil y recaudar fondos para ASPANOB y Sonrisa Médica
Las carreteras de Mallorca volvieron a teñirse de rosa este domingo 4 de octubre con motivo de la VIII Ruta Motera Chalecos Rosas, una iniciativa que volvió a unir la pasión por las motocicletas con la solidaridad. Cientos de participantes se dieron cita en una jornada cuyo objetivo fue mucho más allá de disfrutar de una ruta en grupo: dar visibilidad al cáncer infantil y contribuir a la labor de ASPANOB y Sonrisa Médica.
La actividad comenzó a primera hora de la mañana en Motorworld Mallorca, donde desde las 09.00 horas fueron llegando los participantes con sus motocicletas. El recinto se convirtió durante las primeras horas del día en el punto de encuentro de los aficionados, que aprovecharon el tiempo previo a la salida para compartir conversaciones, reencontrarse con otros motoristas y preparar sus vehículos antes de afrontar el recorrido.
La organización, a cargo de Princesas del Asfalto junto a la Federación Balear de Motociclismo, había fijado las 10.30 horas como momento para iniciar la ruta. La cita forma parte del calendario de mototurismo de la Federación Balear de Motociclismo y se ha consolidado como una de las iniciativas solidarias vinculadas al mundo de las dos ruedas en Mallorca.
Con la salida, la caravana puso rumbo por las carreteras de la isla. Las motocicletas avanzaron agrupadas hasta alcanzar el restaurante Ses Torres, en Ariany, donde estaba prevista una primera parada de agrupamiento. Este punto permitió reagrupar a los participantes antes de continuar la marcha hacia el tramo final de la jornada.
Desde Ariany, la ruta prosiguió hasta Cases de Son Sant Martí, en Muro, donde se concentró la parte más festiva y solidaria del evento. Allí estaba prevista la comida de los participantes, además del tradicional sorteo asociado a la jornada. La organización había establecido un precio de 25 euros por inscripción, que incluía el almuerzo y la participación en el sorteo.
Pero el verdadero motor de esta ruta no fueron únicamente las motocicletas. El objetivo principal volvió a ser colaborar con ASPANOB, la asociación de padres y madres de niños con cáncer de Balears, y Sonrisa Médica, entidad que trabaja llevando acompañamiento y humor a hospitales y residencias de las Islas Baleares.
La iniciativa busca convertir la afición por las motos en una herramienta de concienciación y apoyo a las familias que afrontan una enfermedad especialmente dura. Desde su primera edición, la Ruta Motera Chalecos Rosas ha ido creciendo hasta convertirse en una cita capaz de reunir a motoristas, empresas y entidades de Mallorca alrededor de una causa común.
Uno de los protagonistas vinculados a esta edición fue nuevamente el piloto Marco Tapia, que ejerció como padrino de la jornada. Su presencia contribuyó a reforzar el vínculo de la iniciativa con el mundo del motociclismo y a dar visibilidad a una convocatoria que cada año busca ampliar su alcance.
La jornada terminó en Muro con el almuerzo solidario y el sorteo, cerrando así varias horas en las que las motos fueron protagonistas en las carreteras de Mallorca, pero en las que el mensaje que se quiso trasladar fue otro: que detrás de cada chaleco rosa existe una apuesta por acompañar a los niños con cáncer y a sus familias.
La octava edición volvió a demostrar, de esta manera, que el motociclismo puede convertirse también en un punto de encuentro para la solidaridad. Desde la concentración matinal en Motorworld hasta la llegada a Cases de Son Sant Martí, pasando por la parada de Ariany, los Chalecos Rosas recorrieron Mallorca llevando consigo un mensaje de apoyo y concienciación.
Más que una ruta, la cita del 4 de octubre volvió a ser una jornada para rodar juntos por una causa común.






