El museo Es Baluard de Palma acogió la entrega del premio Cornelius Atticus 2025, un reconocimiento que distingue la trayectoria y contribución al deporte en las Illes Balears. En esta edición, los galardones recayeron en Josefina Avilés, a título póstumo, y en Ponç Bover, atleta y comunicador vinculado al deporte balear.
El acto estuvo presidido por la presidenta del Govern, Margalida Prohens, quien estuvo acompañada por el conseller de Turismo, Cultura y Deportes, Jaume Bauzà, y el director general de Deportes, Joan Antoni Ramonell, junto a otras autoridades autonómicas.
Durante la ceremonia, Prohens destacó el legado de los premiados y su impacto en distintas generaciones de deportistas en las islas. En el caso de Josefina Avilés, se reconoció su figura como pionera y referente del deporte femenino balear, subrayando su dedicación y el camino que abrió para futuras generaciones. Por su parte, Ponç Bover fue distinguido por su doble vertiente como deportista y comunicador, siendo una figura clave en la difusión de los valores deportivos y en la visibilización del deporte local.
El premio Cornelius Atticus, instaurado en 1996 y con categoría femenina desde 2017, toma su nombre del primer deportista conocido en Baleares: un atleta de pancracio del siglo III cuya lápida fue hallada en 1933 en las excavaciones de la ciudad romana de Pollentia, en Alcúdia.
La gala, marcada por momentos de emoción y reconocimiento, reunió a representantes institucionales, clubes y deportistas, consolidándose como una de las citas más relevantes del calendario deportivo balear. El evento volvió a poner en valor el deporte como elemento clave de cohesión social, esfuerzo y superación, destacando trayectorias que han dejado una huella imborrable en la historia de las islas.
Una leyenda olvidada y un referente actual: el emotivo premio que hizo vibrar Palma y sorprendió a todos





