Esta semana no dejo de rondar la misma idea: ya estoy en la semana central. Llevo tres semanas desde que empecé esta preparación y esta aventura con vosotros, y me quedan exactamente otras tres semanas más hasta que pueda alzar mi tan ansiado cinturón. Es entonces cuando me paro y pienso en todas las mañanas que llevo madrugando, en los minutos entrenados, en que la fatiga acecha y no frena… pero esto no ha hecho más que empezar.
Y es que, aun sabiendo que no iba a ser un camino fácil, que tenía por delante muchas horas de entrenos y sacrificios, y que era consciente de que el cansancio llegaría, no es hasta que lo vives en el día a día cuando te golpea. Quizá por las ganas de que llegue el momento y poder demostrar todo lo que he hecho, todo lo que SOY, veo aún las tres semanas que me separan de mi meta, de mi objetivo, y no te voy a mentir: a veces, según el momento del día, se me hace un poco cuesta arriba.
Con esto no quiero que os desmotivéis ni que penséis que me estoy rindiendo; con esto solo trato de demostrar que somos humanos, que no siempre podemos vivir en la cima a pesar de que estamos constantemente en busca de dicho éxito. Quiero dejar constancia de que soy una persona más, de carne y hueso como el resto. Deportista de élite, sí, ¡qué «exótico» o llamativo puede sonar! Pero, al final del día, una persona normal y corriente.
Al empezar esta serie semanal lo que tenía clarísimo es que no quería romantizar el camino del héroe. No quería romantizar mi preparación y, mucho menos, quería romantizar la constancia, el sacrificio (quizá la palabra que más utilizo a lo largo de estas reflexiones que comparto con vosotros semana tras semana), el trabajo duro y los altibajos.
No quería ni quiero, porque creo que suficientemente fastidiada (por no decir otra cosa) está ya la situación y nuestra salud mental. Creo que nos comparamos demasiado y dejamos de vivir el presente y de apreciar quiénes somos y qué nos hace especiales; y, para ello, por supuesto se tienen que atravesar valles y baches.
Y, precisamente, es en estos baches cuando aparece EL CANSANCIO. Cuando se te hace cuesta arriba, como decía; cuando aparece la sensación de, quizá no tirar la toalla, pero sí de plantearte ser menos estricto contigo mismo, pensando que el camino es largo y que por una pausa breve no se va a echar a perder todo lo ya recorrido.
Créeme que, en otras circunstancias y en otros contextos, te daría la razón y abogaría al 100% por esta mentalidad, ya que en el BALANCE está la clave, como veíamos la semana pasada. Pero en este caso… frente a esta ocasión única que se vislumbra en mi horizonte, es entonces cuando pienso en los años recorridos, en los momentos en los que pensé que quizá este no tenía que ser mi destino, en las puertas que se me cerraron y en los días que se convierten en semanas, y semanas que se convierten en meses o en años para poder estar hoy aquí.
Es entonces cuando me antepongo a este cansancio: me levanto del suelo, esquivo el bache y, con la frente bien alta y paso tras paso, sé que el no rendirme ahora, el ponerme contra las cuerdas, el llevarme al extremo y al máximo esfuerzo va a hacer que, tras el entreno de hoy, sea un poco mejor boxeador. Y que, tras estas tres semanas, cuando suene la campana y solo se oigan gritos ensordecedores; cuando se haga el silencio porque una voz microfonada acompañe al alzamiento de un brazo —mi brazo— al son de la tan ansiada frase que, en ese momento, será melodía para mis oídos, la historia cambie. Una frase que dice así:
«Vencedor de este combate y nuevo Campeón de España del peso Súpergallo… ¡FARLIN, «EL GALLO», CONDORI!».
Solo entonces me rendiré al placer del descanso. Solo entonces me permitiré bajar las revoluciones. Solo entonces mis mañanas volverán a cobrar la calma y la pausa que tenían antes de que me nombraran ASPIRANTE OFICIAL al título nacional y, solo entonces, podré volver a sentirme una persona normal; la que nunca he dejado de ser, como tú, como yo.
Llegados a este punto te aconsejo que, tú que puedes, repongas fuerzas y me sigas acompañando en estas últimas tres semanas de preparación, porque el final ya está cerca, al acecho, y ahora más que nunca te necesito a mi lado.
Recuerda: te espero en mi perfil de IG: @farlin_condori y, como siempre, no dejes que te lo cuenten y hazte ya con tu entrada física en tu gimnasio de boxeo de confianza o con tu entrada digital en la página oficial: https://entradium.com/events/campeonato-de-espana-de-boxeo-profesional-road-to-glory
Nos vemos en el próximo capítulo, familia. La batalla no termina.
Un abrazo fuerte, Farlin.






