Un 1-2 trabajado permite al conjunto visitante sumar los tres puntos en un partido intenso y competido. El Joventut Bunyola reaccionó tras el descanso y buscó hasta el final un empate que no llegó.
El Municipal Miquel Bestard acogió este encuentro adelantado correspondiente a la segunda jornada de la Liga Amateur Preferente, un duelo que enfrentó al Joventut Bunyola y al Montuiri en una tarde-noche de fútbol marcada por la intensidad, la juventud del conjunto local y la experiencia de un equipo visitante que supo manejar los diferentes momentos del partido.
Los pupilos de Toni Moll afrontaron el compromiso con Joan Balaguer bajo palos, acompañado por Pere Quetglas, Francesc Torres, Pep Lluis Andreu, Pere Padilla, Pau Bigas, Joan Llado, Oriol Gaya, Jorge Pulgar, Bryan Garcia y Antoni Bujosa.
Por parte del Montuiri, Pedro García formó con Benet Moll en la portería, junto a Baltasar Cerda, Guillermo Mas, Josep Bauza, Miquel Ginard, Miquel Florit, Antoni Massot, Pere Martotell, Anthony, Miguel Alvarez y Luis Rute.
Desde el inicio quedó patente que iba a ser un partido exigente. El Montuiri trató de hacer valer la veteranía de buena parte de sus futbolistas, mientras que el Joventut Bunyola apostó por el descaro y la energía de un grupo mucho más joven. Dos maneras diferentes de entender el encuentro que terminaron ofreciendo un choque muy disputado.
El primer episodio importante llegó demasiado pronto. El colegiado David Gómez señaló penalti a favor del Montuiri en una acción muy protestada por los jugadores locales. Joan Balaguer asumió la responsabilidad bajo los tres palos y respondió con seguridad. El guardameta del Bunyola adivinó la trayectoria del lanzamiento y consiguió detener el balón, manteniendo el 0-0 y dando vida a su equipo.
Sin embargo, la alegría local duró poco. En el minuto 19, Anthony encontró espacio en la frontal del área y no se lo pensó dos veces. El jugador del Montuiri conectó un magnífico disparo desde fuera del área que se coló por la escuadra. Joan Balaguer, pese a su buena actuación, nada pudo hacer ante un lanzamiento de semejante precisión.
El 0-1 obligó al Joventut Bunyola a remar contracorriente. El equipo local intentó reaccionar, aunque el Montuiri supo administrar su ventaja y llevar el partido a su terreno. Con ese marcador se llegó al descanso.
Tras el paso por vestuarios, el Bunyola salió con otra actitud. Los jugadores de Toni Moll adelantaron líneas y comenzaron a buscar con mayor insistencia las bandas, tratando de generar espacios y poner en problemas a la defensa visitante.
Pero cuando mejor parecía estar el conjunto local, llegó un nuevo golpe. Apenas cuatro minutos después del inicio de la segunda mitad, el Montuiri dispuso de una falta directa. La acción también generó protestas desde el banquillo y las gradas locales, pero Josep Bauza se encargó de convertirla en una obra de arte. Su lanzamiento volvió a encontrar la escuadra de la portería defendida por Balaguer, estableciendo el 0-2.
Parecía que el partido se ponía muy cuesta arriba para el Joventut Bunyola. Sin embargo, si algo demostró el conjunto local fue carácter. Lejos de bajar los brazos, los jugadores de Toni Moll siguieron creyendo en sus posibilidades y encontraron el premio en una gran jugada combinativa.
Antoni Bujosa apareció en el momento oportuno para batir al guardameta del Montuiri y colocar el 1-2 en el marcador. El gol devolvió la emoción al encuentro y cambió por completo el escenario.
A partir de ese momento, el dominio correspondió al Joventut Bunyola. Los locales se lanzaron decididamente en busca del empate, con constantes internadas por las bandas, centros al área y acciones que obligaron al Montuiri a defender cada vez más cerca de su portería.
El 2-2 llegó a rondar el ambiente del Miquel Bestard, pero el balón no quiso entrar. El Bunyola acumuló aproximaciones y tuvo argumentos para buscar la igualada, aunque la defensa visitante resistió hasta el último instante.
Finalmente, el marcador no volvió a moverse. El Montuiri se marchó con un 1-2 que le permite sumar tres puntos de mucho valor, mientras que el Joventut Bunyola se quedó con la sensación de haber merecido algo más después de su gran reacción en la segunda parte.
El arbitraje, protagonista
El encuentro estuvo dirigido por el colegiado David Gómez, cuya actuación no convenció al conjunto local. Desde la perspectiva del Joventut Bunyola, hubo dos acciones especialmente controvertidas: un penalti que, según la versión local, no fue señalado y una acción que pudo haber terminado con la expulsión de un jugador del Montuiri tras una patada sin balón en juego, castigada finalmente con tarjeta amarilla.
En nuestra valoración, la actuación arbitral queda en un 4,5 sobre 10, condicionada principalmente por estas decisiones que generaron protestas y que tuvieron incidencia en el desarrollo del encuentro.
El resultado deja, en definitiva, un partido de contrastes: un Montuiri que supo aprovechar sus oportunidades y manejar la ventaja, y un Joventut Bunyola que, pese a encontrarse dos goles abajo, mostró personalidad, juventud y capacidad de reacción para competir hasta el último minuto. Los tres puntos viajaron a Montuiri, pero el conjunto de Toni Moll dejó señales de un equipo que no está dispuesto a rendirse.






