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Debut soñado de Darius y triunfo de carácter: el ATB tumba al Valencia Mestalla en un duelo de máxima exigencia (1-0)

El fútbol, en muchas ocasiones, se decide por detalles mínimos: un error, una intuición, un movimiento al espacio o la fe de un debutante que no da un balón por perdido. Eso fue exactamente lo que marcó la diferencia en el triunfo del ATB ante el Valencia Mestalla (1-0), en un partido de alta exigencia competitiva, de tensión constante y de madurez colectiva. Tres puntos de enorme valor que no solo suman en la clasificación, sino que refuerzan la confianza de un grupo que supo sufrir, resistir y golpear en el momento oportuno.

El encuentro arrancó con dos noticias relevantes en el once local: la primera titularidad de Iván López tras su larga lesión y el regreso de Iván Serrano al equipo inicial después de varias jornadas entrando desde el banquillo. Dos movimientos que reflejaban la intención del cuerpo técnico de equilibrar solidez y profundidad. Los primeros compases estuvieron marcados por el respeto mutuo. Ninguno de los dos conjuntos quiso desordenarse, conscientes de que enfrente había talento joven, velocidad y capacidad de castigar cualquier desajuste.

Durante los diez primeros minutos no hubo un dominador claro. El balón circulaba con precaución y las líneas defensivas se imponían a los ataques. La primera señal ofensiva la dio el ATB en el minuto 12, con un disparo de Bonet que encontró la oposición de la zaga visitante. Fue un aviso de que el plan local pasaba por insistir, cargar área y no permitir transiciones limpias del filial valencianista.

Moha intentó poco después su acción característica, buscando desequilibrio individual, aunque su remate se marchó alto. El partido empezaba a abrirse tímidamente y ahí emergió la figura de Pablo García, muy atento para achicar espacios en una contra peligrosa del Mestalla. Esa intervención anticipó lo que sería una de las claves del choque: la seguridad del guardameta en momentos críticos.

El minuto 28 dejó el primer contratiempo serio para el ATB. El capitán Bover notó molestias y tuvo que abandonar el terreno de juego, siendo sustituido por Jofre Cherta. La salida del líder obligó a reajustar posiciones y responsabilidades, pero el equipo no perdió el orden. Esa capacidad de adaptación sostuvo a los locales en una fase donde el partido se volvió más abierto y de ida y vuelta.

Keita probó suerte en el 37 con un disparo que obligó a intervenir al portero visitante, mientras que Jofre vio la amarilla en el 40 tras un braceo en una acción dividida. Antes del descanso, Tovar dispuso de una oportunidad clara, pero su remate se fue por encima del larguero. Fue el reflejo de una primera parte competida, con alternativas, pero sin acierto en los metros finales.

Tras el descanso llegó uno de los momentos que terminarían siendo decisivos: la entrada del joven delantero rumano Darius, que debutaba sustituyendo a Pachón. El movimiento no solo aportó piernas frescas arriba, sino también hambre, presión y agresividad ofensiva. El ATB dio un paso adelante en intención y verticalidad, y comenzó a pisar con más frecuencia el último tercio.

La ocasión más clara hasta entonces llegó en el minuto 57, cuando Alejandro estrelló el balón en el larguero tras una buena asistencia de Moha. La jugada elevó el pulso del estadio y confirmó que el partido ya se jugaba en un escenario de mayor riesgo. El Mestalla, lejos de replegarse, mantuvo su amenaza al espacio, obligando a la defensa local a no perder concentración.

Con la entrada de Víctor Morillo en el minuto 70 por Serrano, el ATB buscó más profundidad por banda y mayor capacidad de desborde en los metros finales. El encuentro entraba en su fase decisiva, donde el desgaste físico y la fortaleza mental pesan tanto como la táctica. Y fue ahí donde apareció el error que cambió el marcador.

En el minuto 76, un fallo del portero visitante generó una segunda jugada que Tovar leyó con inteligencia, prolongando de cabeza hacia zona de remate. Darius, atento, agresivo y bien posicionado, empujó el balón a la red para firmar un debut perfecto: primer partido y primer gol. Una acción de oportunismo puro que premia al delantero que no desconecta y que entiende que cada balón dividido puede ser medio gol.

El tanto no cerró el partido; lo encendió. El Valencia Mestalla apretó con todo en los minutos finales, obligando al ATB a defender con orden y espíritu de sacrificio. De nuevo emergió la figura de Pablo García, que firmó una parada espectacular en el 78 en un mano a mano que pudo cambiar el destino del encuentro. No fue la única: todavía tuvo tiempo para otra intervención de mérito que aseguró la portería a cero y desató el alivio final.

En rueda de prensa, Luis Blanco subrayó el valor competitivo y emocional del triunfo. Destacó la exigencia del rival, la dificultad del contexto y la capacidad del equipo para mantenerse unido en los momentos de incertidumbre. Puso en valor la aportación de los recién llegados en el mercado de invierno y celebró especialmente el debut goleador de Darius, símbolo de que las oportunidades se trabajan y se aprovechan.

La victoria deja varias lecturas positivas: el regreso de jugadores importantes, la integración de nuevas piezas, la respuesta colectiva ante la adversidad y la aparición de soluciones desde el banquillo. No fue un partido brillante en lo estético, pero sí muy sólido en lo competitivo. Y en esta fase de la temporada, saber sufrir y ganar partidos cerrados puede marcar la diferencia.

El ATB dio un paso adelante. No solo en la tabla, sino en identidad y carácter. Porque hay triunfos que valen más que tres puntos: valen confianza.

 

 

 

 

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