Este ha sido un golpe muy duro. Lo hemos luchado hasta el último aliento y hemos acompañado a este equipo hasta la muerte. Siempre se dice que la familia tiene que estar en los momentos más duros, y cuando menos lo merecía es cuando más hemos estado dando fuerzas. Incondicionalmente por nuestro escudo.
El descenso ya es una realidad. Hemos vivido un final de temporada en el que desde fuera siempre se ha dado al Mallorca por salvado y no terminan de entender qué nos ha llevado a perder la categoría. Hay una cosa clara: desde dentro, hace mucho tiempo que se veía venir.
Por desgracia, a los directivos les ha resultado muy fácil esconder todas las cosas que se han Hecho mal y hacer ver que crecemos como nunca. ¿Cómo se puede decir que «juntos somos mejores» cuando cada vez menos gente se siente representada por el equipo? ¿Cómo
podemos ser «más mallorquinistas que nunca» cuando se ha instaurado una apatía generalizada hacia el club?
El descenso es la cara visible de una planificación y gestión nefastas. Después de intentarlo todo, ha llegado la hora de ponerse serios. Hay que hacer una limpieza integral en nuestro querido club. Tenemos un pequeño hilo de esperanza de que esta catástrofe abra los ojos de quienes tienen el poder de cambiar las cosas.
Seguiremos junto al escudo en la categoría que sea, amaremos nuestros colores por encima de todo y de todos, pero sobre todo, no permitiremos que nos transformen en una empresa impersonal. No permitiremos que se menosprecien los sentimientos de quienes aman este club y mucho menos permitiremos que se siga debilitando el cariño que los mallorquinistas sienten hacia el escudo.
No habéis sabido entender lo que representa y pide el mallorquinismo. No habéis hecho el mínimo esfuerzo por formar parte del mallorquinismo y todavía habrá gente en la directiva que se preguntará por qué nos quejamos siempre, si hemos crecido como nunca.
Querido mallorquinista, el Mallorca ha sido, es y será de su gente. No importa cuántas trabas nos pongan. No sabemos qué decir ni cómo pediros perdón, pero podemos aseguraros que nunca dejaremos de estar a vuestro lado, porque como todos vosotros, somos mallorquinistas de cuna, que vivimos y sufrimos tanto como vosotros esta etapa que nos ha tocado vivir.




