Hoy miércoles, el Xelska Illes Balears inicia su desplazamiento a Guadalajara, donde se celebra el Campeonato de España de Gimnasia Artística.
El equipo masculino, en este cierre de temporada, busca el objetivo de volver a subir al podio por equipos. El conjunto estará formado por Nicolau Mir, Guillermo Pastor, y los gimnastas júnior, Iker Muñoz, Benjamin Cooper, DanielÁlvarez y Jesús Marín.
En cuanto al equipo femenino, tras la medalla de bronce conseguida en la Final de la Liga Iberdrola de Primera División, hace apenas dos semanas, el equipo Collero buscará la revancha para intentar subir a lo más alto del podio.
En la categoría sénior absoluta, el Xelska estará representado por las internacionales Claudia Torrent, Ana Martín, Francisca Cancela y Brygida Urbanska, completando el cuadro Manuela Poggio y Sandra Schiau.
Para ambos equipos este será el escenario clave para una posible clasificación a la selección nacional de ambas modalidades, para los futuros importantísimos compromisos internacionales, que inician de manera exigente el camino hacia los Juegos Olímpicos de Los Ángeles.
El equipo juvenil, por su parte, estará integrado por Luana Roda, Ariadna Pastor, Teresa Galbis, Elena Gutierrez y Laia Picó, con el reto de revalidar el primer puesto conseguido en 2025.
La competición comenzará el próximo jueves con la participación del equipo infantil, compuesto por Mishel Medvedeva, Naia Arambalza y Carlota Rotger.
La categoría absoluta competirá el viernes.
Completan la participación del Xelska los jovenes valores del equipo masculino, que participan por primera vez en un nacional; se trata de Lucas Martínez, David Muñoz, Alex Minkov, Martino Gual, Jakob Dean y Ethan Cooper.
Como es ya tradición, todos los representantes del Xelska, antes de su partida a dicho evento, han realizado su tradicional posado para la foto oficial de PREPARADOS PARA LA BATALLA, en esta ocasión en el marco de las instalaciones del CTEIB, lugar clave para la preparación de los gimnastas del club palmesano, para realizar esta instantánea, que se ha convertido en un ritual imprescindible en la historia del Xelska.





