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Juan Macarro pone el foco en el San Francisco: «Cada semana es una final»

El Murcia Promises CF afronta su tercera temporada en División de Honor Juvenil con el propósito de competir al máximo y continuar con la formación de una generación de futbolistas que aspira a dar el salto a categorías superiores. El conjunto murciano inició el campeonato con un empate sin goles ante el Kelme y ya prepara su siguiente compromiso, una exigente visita al San Francisco, que comenzó la competición imponiéndose al UCAM Murcia.

El estreno dejó a Juan Macarro con sensaciones positivas, aunque acompañadas por la decepción de no haber sumado los tres puntos. El técnico considera que su escuadra hizo méritos suficientes para obtener un resultado mejor, especialmente por lo sucedido en la primera mitad. «Las sensaciones fueron buenas pero agridulces en cuanto al resultado porque creemos que merecimos algo más», explica. El Juvenil pimentonero disfrutó de las ocasiones más claras y llevó buena parte del peso del encuentro, aunque le faltó acierto en los metros finales. «Tuvimos ocasiones bastante claras que no conseguimos materializar y luego el resto del partido realmente lo tuvimos bastante controlado», señala.

El empate tuvo también una lectura positiva. La formación murciana consiguió mantener su portería a cero y mostró una buena capacidad competitiva, especialmente en los duelos. «Los chicos compitieron bien, creo que fuimos superiores también en el aspecto físico en cuanto a duelos y disputas», apunta Macarro. El punto adquiere mayor valor al tratarse de un estreno en una división en la que muchos de sus futbolistas, incluido el propio entrenador, afrontaban su primera experiencia. «Por una parte contento porque muchos de los jugadores debutaban en la categoría, yo incluido, y por otro lado ese puntito de decepción de no haber conseguido los tres puntos», reconoce.

La llegada de Macarro al banquillo supone también un reto personal, pero el preparador tiene claro que el rendimiento deportivo debe ir ligado al crecimiento individual. Su principal cometido pasa por contribuir a la evolución de los jóvenes dentro de la estructura de la entidad y facilitar, en la medida de lo posible, su camino hacia el fútbol sénior. «Lo que queremos es seguir formando a los chicos en su proceso hacia ese Real Murcia C, Imperial e incluso primer equipo», afirma.

La División de Honor ofrece, además, un escenario privilegiado para esa progresión, al permitir al cuadro pimentonero medirse cada semana con algunas de las mejores canteras del fútbol español. «Poder competir todas las semanas contra ellos nos va a dar mucho de cara al futuro para los chicos», sostiene Macarro. El entrenador evita fijar una meta clasificatoria concreta y prefiere centrar el discurso en la evolución colectiva. «Tratar de extraerle el máximo a cada uno y luego semana a semana la categoría nos irá diciendo dónde estamos», explica.

La confianza en el potencial del grupo es evidente. Macarro considera que todavía existe margen de mejora y que el verdadero nivel del bloque se irá descubriendo conforme avance el campeonato. «Por el perfil de jugadores iremos creciendo conforme vayan pasando las semanas, iremos mejorando y llegando cada vez a un mayor nivel», apunta. La premisa, por tanto, pasa por competir en cada escenario sin obsesionarse con una posición determinada en la tabla.

Una de las fortalezas del proyecto reside precisamente en la capacidad del Real Murcia para reunir talento procedente de toda la Región. El técnico considera que la historia y el peso de la entidad continúan siendo un poderoso atractivo para los jóvenes futbolistas. «El Murcia tiene el poder de poder escoger entre el mejor talento juvenil de la Región murciana», destaca.

La tradición del club, su trayectoria en el fútbol profesional y la actual apuesta por la cantera completan ese atractivo. «Es un club que en la Región ha tenido mucho peso, lo tiene y lo tendrá», asegura Macarro. En este sentido, considera especialmente importante que los jóvenes perciban una vía real de progresión dentro de la propia estructura. La presencia de futbolistas jóvenes en el primer equipo y el trabajo desarrollado en el Imperial refuerzan esa posibilidad. «La apuesta que está haciendo el club por la cantera y los jugadores de cantera hace que los chicos vean una oportunidad buena de crecimiento, de formación y de llegar a competir en categorías importantes dentro de España», afirma.

El siguiente examen será el San Francisco, un adversario que ya ha demostrado su potencial después de imponerse al UCAM Murcia en la primera jornada. Macarro espera encontrarse con un bloque bien organizado, con argumentos especialmente peligrosos en ataque y un buen trabajo colectivo. «Nos esperamos un muy buen equipo, un equipo que tiene talento arriba, que defensivamente está bien trabajado, tiene buenos automatismos, es sólido, son muy comprometidos y solidarios en el trabajo», analiza.

El factor campo puede provocar, además, que el conjunto balear asuma un papel más protagonista. El entrenador del Murcia Promises prevé un encuentro intenso y equilibrado, en el que los pequeños detalles pueden terminar decidiendo el resultado. «Cualquier duelo y segunda acción será muy importante», advierte.

La gestión de los diferentes momentos del choque será otra de las claves. El cuadro pimentonero deberá saber convivir tanto con fases de dominio con balón como con periodos en los que tendrá que defender y resistir. «Vamos a poder disponer de situaciones o de momentos con balón largos y luego de momentos sin balón también largos», explica Macarro. En ese escenario, mantener la concentración será fundamental: «Mantener esa concentración en los dos momentos va a ser importante para poder estar en disposición de estar siempre vivos en el partido y competir por los tres puntos».

La ampliación del Grupo 7 con los equipos baleares ha elevado, a juicio del técnico, la dificultad de una competición que ya se presenta muy abierta. Macarro considera que las nuevas incorporaciones son conjuntos competitivos y con estructuras de cantera consolidadas, algo que también beneficia al Murcia Promises dentro de su proceso formativo. «Son equipos competitivos, son buenos equipos, buenas canteras y a nosotros eso a nivel de club nos ayuda mucho en la formación de los jugadores», explica.

En cuanto a los candidatos a ocupar las posiciones altas, el entrenador señala a algunas de las grandes canteras del grupo, como Valencia, Villarreal y Mallorca, aunque también apunta a Elche o Real Murcia como posibles aspirantes a ese grupo de privilegio. Para el resto, incluido el Juvenil pimentonero, el camino pasa por competir y sumar cada jornada, sin hacer demasiadas cuentas a estas alturas.

«Es muy importante sumar jornada tras jornada en esta categoría», recalca Macarro, que prefiere dejar que el campeonato coloque a cada escuadra en su sitio. El técnico, eso sí, tiene claro que el nuevo escenario ofrece una motivación especial a los futbolistas. «Cada semana es una final y eso le brinda al jugador una competitividad extra que no tiene en ninguna otra categoría juvenil», concluye.

Con esa filosofía afronta el Murcia Promises su primera aventura en División de Honor: crecimiento, exigencia y paciencia para que el rendimiento colectivo vaya apareciendo con el paso de las jornadas. El primer punto ya está en el casillero y el próximo reto pasa por Mallorca, donde el San Francisco pondrá a prueba desde muy pronto la capacidad del conjunto murciano para competir lejos de casa.

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