Esta semana me han puesto contra las cuerdas… no literalmente como sería de esperar, pero metafóricamente. Esta semana me han preguntado qué pesaba más cuando me subo al ring: si la preparación física, la estrategia o la resistencia mental. Y desde entonces, no he podido quitarme esa reflexión de la cabeza.
No es una respuesta sencilla ni algo que se deba tomar a la ligera; un solo fallo en cualquiera de estos tres pilares se traduce en un error catastrófico. Por eso, quiero explicarte qué significa cada uno de ellos, para que seas tú quien juzgue y decida por sí mismo.
Quiero que te pongas en mi piel. Imagina por un momento que acaban de llamarte. Está sonando tu canción de salida. El público ruge y corea tu nombre en un estruendo ensordecedor. Empiezas a caminar por ese pasillo infinito que te separa del ring. Subes los escalones con el corazón a mil por hora y, durante un segundo helador, te preguntas qué demonios haces ahí; pero de inmediato te invade una certeza absoluta: este es tu sitio, estás donde debes estar y has nacido para esto.
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Es justo en ese instante de máxima soledad, antes de cruzar las cuerdas, cuando piensas cuál es tu verdadera fortaleza y te alegras de haber cuidado…
1. La preparación física:
Quizá el pilar más demandante, el que tiene más reconocimiento social porque el esfuerzo salta a la vista. Estás en el peso Supergallo: 55,338 kg. Ni un gramo más. Para clavar esa cifra en la báscula sin quedarte completamente vacío y sin fuerzas, necesitas que tu cuerpo sea una máquina que esté en perfectas condiciones.
Aquí estar fuerte no es una opción; tus puños tienen que ser destructivos, letales con cada impacto, y tu cuerpo debe albergar el combustible necesario para aguantar 40 minutos de auténtico infierno en el ring. Hablamos de 10 asaltos de 3 minutos de máxima intensidad, donde solo tienes un mísero minuto entre medias para recuperar el aliento y bajar las pulsaciones. Si tus fuerzas flaquean en el séptimo asalto, estás vendido.
Pero la exigencia real no se mide solo el día de la pelea; se mide cada segundo del proceso. En plena preparación, mientras bajas de peso de forma drástica, la debilidad te acecha las 24 horas los 7 días de la semana.
Piénsalo: ¿cómo vas a salir a correr encapuchado y tapado completamente con sudaderas y pantalones térmicos bajo un sol abrasador a 40 grados aquí en Mallorca si estás físicamente escuálido? Si no cuidas al milímetro esa delgada línea, una bajada de tensión
fulminante o una lesión grave pondrán en jaque mate tu campeonato antes siquiera de ponerte los guantes. Es un riesgo que no te puedes permitir.
Sabiendo esto, dime: ¿elegirías el físico como tu baza principal? ¿Te parece una razón de peso suficiente para considerarlo lo más importante?
Es justo en ese instante de máxima soledad, antes de cruzar las cuerdas, cuando piensas cuál es tu verdadera fortaleza y te alegras de haber cuidado…
2. La estrategia:
¿Te gusta el ajedrez? ¿Te gusta leer? ¿Se te dan bien los juegos de rol? El boxeo no dista tanto de eso. Cierra los ojos y visualiza el tablero de ajedrez en el que se transforma el cuadrilátero.
Tu rival te ha estudiado al milímetro durante meses: ha visto tus vídeos, conoce tus manías y tus tics. Y tú has hecho exactamente lo mismo con él. Tienes que saber con precisión milimétrica dónde flaqueas y cuáles es vulnerable tu oponente para trazar el plan de batalla.
Pero la estrategia va mucho más allá del plan inicial; es un juego psicológico constante. Tienes que lanzar amagos, engañarle con la mirada, hacerle creer que vas a reaccionar de una manera cuando la realidad es que le vas a atacar por el lado opuesto. Tienes que dominar la “lectura física” de su cuerpo y decidir en décimas de segundo si vas a dejarte la piel desde el primer segundo o si vas a medir tus fuerzas; si vas a estudiarlo en el primer asalto o si vas a ir improvisando y adaptándote sobre la marcha.
Una mala decisión, una lectura errónea de los tiempos o una gestión errónea en la estrategia y el combate (y tu ansiado cinturón) se habrán esfumado. Visto así ¿no te lo jugarías todo a esta carta? ¿No crees, entonces, que la estrategia debería ser el pilar fundamental?
Es justo en ese instante de máxima soledad, antes de cruzar las cuerdas, cuando piensas cuál es tu verdadera fortaleza y te alegras de haber cuidado…
3. La resistencia mental:
Que pilar tan importante, tan íntimo y tan complicado. Se habla mucho de la salud y de la fortaleza mental, pero la realidad es que es la gran desconocida. Por mucho que planees cómo vas a reaccionar cuando las cosas se pongan feas, la mente es un territorio salvaje y dificilísimo de controlar.
Al igual que ocurre con los otros puntos, no me refiero solo al combate ni al momento en el que los focos te apuntan, que también. Hablo de la guerra diaria, invisible y silenciosa contra tu propia cabeza. Esa mente que llega cansada, agotada por el proceso y que, sin embargo, debe mantenerse focalizada al 100%; porque si se despista un solo segundo, el cuerpo desconecta y deja de rendir. Es la obligación de autoconvencerte, de grabarte a fuego en el cerebro la palabra VENCEDOR y mantenerte seguro de ti mismo, a cada segundo, sin una sola fisura.
Y esa mentalidad blindada debe resistir intacta los 40 minutos que vas a estar ahí arriba luchando por tu vida y por tu sueño. Porque cuando las fuerzas flaqueen de verdad —y créeme, lo harán—, cuando tus músculos te digan basta y tu cabeza te suplique que pares, es la resistencia mental la que te obligará a sacar una fuerza sobrehumana.
Ella te hará encontrar las ganas de seguir de cualquier parte, hasta de debajo de las piedras, exprimiendo ese aliento extra que dabas por perdido, pero que te permitirá dejarte hasta el alma en la lona si hiciera falta.
Esta batidora de complejas decisiones y la necesidad de encontrar y mantener el balance perfecto para que la balanza no se incline hacia el desastre es, sin filtros, el verdadero precio a pagar en este maravilloso deporte.
Te he puesto las tres cartas sobre la mesa: el físico, la táctica y la mente. Ahora que conoces el secreto y el peso real que cada una arrastra en la sombra, te devuelvo la pregunta: si estuvieras en mi pellejo, a las puertas de ser el próximo campeón de España este 18 de julio, ¿cuál sería tu elección?
Y si has llegado hasta aquí es muy probable que en este punto te estés preguntando cuál es mi respuesta, hacía qué lado se inclina de verdad mi balanza. Si quieres descubrir mi opinión y conocer a fondo lo que realmente pienso de este dilema, te animo a que no te pierdas la entrevista exclusiva que me han hecho los compañeros de Esport Balear. Ahí desgrano esta y muchas otras preguntas de manera muy directa y me abro por completo en canal para que puedas conocerme un poquito mejor y entiendas mi realidad, mi sacrificio y el camino hacia mi sueño.
La cuenta atrás no se detiene y cada uno de estos pilares cuenta para la gran noche en el Trui Teatre. Sigue acompañándome en este viaje juntos por el límite de mis pensamientos y de mi preparación. Te espero en mi perfil de IG: @farlin_condori, y recuerda que ya puedes asegurar tu sitio en primera fila consiguiendo tu entrada en:
https://entradium.com/events/campeonato-de-espana-de-boxeo-profesional-road-to-glory
Nos vemos en el próximo capítulo, familia.
La batalla continúa.
Un abrazo fuerte,
Farlin





