Palma ha dictado sentencia: el fútbol femenino no tiene techo y la afición balear está completamente entregada a las vigentes campeonas del mundo. La Ciudad Deportiva Antonio Asensio (Son Bibiloni) se convirtió en el epicentro de una auténtica marea roja, donde cerca de mil personas acudieron en masa para arropar al combinado nacional en su primera toma de contacto con el césped mallorquín.
Las internacionales españolas, que aterrizaron y se concentraron en la isla esa misma mañana, se encontraron con un recibimiento digno de las grandes citas. Centenares de aficionados llenaron las gradas, rompiendo el silencio habitual de los entrenamientos con cánticos, gritos de aliento y una energía desbordante que contagió de inmediato a la plantilla. La expectación era máxima para ver de cerca a las futbolistas que han reescrito la historia del deporte español, y los seguidores mallorquines no defraudaron.
Intensidad máxima bajo la batuta de Sonia Bermúdez
Bajo las órdenes de la seleccionadora Sonia Bermúdez y de todo su cuerpo técnico, las jugadoras iniciaron la preparación de un tramo crucial de la temporada: las jornadas 5 y 6 de la exigente fase de clasificación para el Mundial de Brasil. Sobre el verde de Son Bibiloni, las bicampeonas de la Nations League demostraron por qué lideran el panorama internacional. No hubo espacio para la relajación ni para el trámite.
El público asistente vibró al comprobar de primera mano la ferocidad con la que trabaja este equipo. Cada indicación táctica se ejecutaba al milímetro, cada presión tras pérdida se realizaba con una agresividad competitiva asombrosa y la lucha por cada balón dividido se vivía con la misma tensión que si estuviera en juego una final intercontinental. Multitud de niños y niñas de diversos clubes locales de Mallorca alucinaron desde la grada al ver cómo sus ídolos se vaciaban en cada carrera, evidenciando que el secreto del éxito de esta Selección radica en no regalar ni un solo segundo, ni siquiera en las sesiones a puerta abierta.
Un final emocionante: lágrimas, firmas y promesas cumplidas
Sin embargo, el momento más mágico y desgarrador de la jornada llegó tras el pitido final de la sesión de trabajo. En lugar de enfilar directamente el camino a los vestuarios para descansar tras el viaje y el esfuerzo físico, las internacionales dieron una lección de humildad y cercanía que desató la locura colectiva.
Las jugadoras se acercaron a las vallas perimetrales para fundirse en un emotivo agradecimiento con los aficionados. Durante un largo rato, las campeonas del mundo se dedicaron a firmar balones, camisetas y bufandas, además de posar pacientemente para centenares de fotografías que ya forman parte del tesoro personal de muchos jóvenes isleños. Lágrimas de emoción en los rostros de los más pequeños y sonrisas imborrables sellaron una comunión perfecta entre equipo y afición antes de que las jugadoras abandonaran las instalaciones de Marratxí.
La hora de la verdad: El asalto al liderato en Son Moix ante Inglaterra
El camino no se detiene aquí. Tras este baño de masas, la Selección Española se blindará a partir de mañana, regresando a los entrenamientos a puerta cerrada para terminar de pulir la estrategia táctica y la pizarra de cara al auténtico plato fuerte de la semana.
La cita clave tendrá lugar este viernes a las 21:00 horas en el Estadi Mallorca Son Moix. Las españolas se verán las caras con las siempre peligrosas lionesses de Inglaterra, un choque de trenes directo por la ansiada primera posición del Grupo A3. Con las gradas de Son Moix preparándose para registrar una entrada histórica, el espectáculo está más que garantizado. Las entradas ya vuelan y nadie en la isla quiere perderse el partido que puede certificar el liderato absoluto de las reinas del fútbol. ¡Consigue la tuya antes de que se agoten!






