El deporte más antiguo y simbólico de Baleares acaba de vivir uno de los momentos más importantes de su historia. La concesión de la Medalla de Honor del Consell de Mallorca a la Federació Balear de Tir de Fona supone mucho más que un reconocimiento institucional: es el premio a décadas de esfuerzo silencioso, pasión colectiva y defensa de una tradición que forma parte de la identidad cultural Balear
Detrás de esta distinción no solo hay una federación. Hay clubes, equipos, entrenadores, monitores y tiradores que durante años han trabajado de forma totalmente desinteresada para mantener vivo un deporte único en el mundo. Desde escuelas hasta barriadas, pasando por asociaciones y colectivos sociales, cientos de personas han dedicado tiempo y esfuerzo para transmitir el conocimiento y la esencia del tir de fona a nuevas generaciones.
La noticia ha sido recibida con enorme emoción dentro del colectivo federativo, que considera este galardón como un reconocimiento compartido. Porque el éxito no pertenece únicamente a una directiva o a un grupo concreto, sino a todos los que han formado parte de la historia de esta disciplina tradicional balear.
Uno de los aspectos más valorados por el Consell de Mallorca ha sido precisamente la labor educativa y cultural desarrollada por la federación durante los últimos años. Lejos de limitarse a la competición, el tir de fona se ha convertido en una herramienta de integración, aprendizaje y divulgación del patrimonio isleño. En colegios y actividades populares, los monitores han enseñado no solo técnica y precisión, sino también respeto por las raíces y por una tradición heredada de siglos.
La Medalla de Honor también reconoce el esfuerzo de los fundadores de la federación, auténticos pioneros que lucharon cuando este deporte apenas tenía visibilidad. Gracias a su trabajo constante, el tir de fona pasó de ser una práctica minoritaria a convertirse en un símbolo deportivo y cultural reconocido dentro y fuera de Baleares.
Hoy, aquel esfuerzo encuentra recompensa. Y lo hace en un momento especialmente significativo, cuando la federación continúa creciendo y sumando practicantes jóvenes que garantizan el futuro de esta disciplina ancestral.
Dentro del entorno federativo, la sensación es clara: este premio pertenece a todos. A quienes entrenan cada semana, a quienes organizan competiciones, a quienes enseñan en las escuelas y a quienes nunca dejaron caer una tradición que forma parte del alma de Mallorca.
La Medalla de Honor del Consell de Mallorca no solo distingue a una federación deportiva. Reconoce una manera de entender el deporte, la cultura y el compromiso colectivo. Y confirma que el tir de fona sigue más vivo que nunca.




