Sobre el césped, una batalla de orgullo que acabó con un claro 1-3 para el Patronato… y un aviso para navegantes.
El conjunto visitante salió con una marcha más. Intensidad, verticalidad y una ejecución casi perfecta. En apenas 14 minutos, ya había golpeado dos veces. Primero, Krassimiro Arsov Denislav rompía la defensa rival con el 0-1 (7’). Poco después, Pau Canals Llinàs repetía la fórmula para el 0-2 (14’). La Penya no encontraba respuestas.
Antes del descanso llegó el golpe definitivo. Con la defensa adelantada, Luis Torralba Tanuggi aprovechó un espacio enorme para plantarse solo y firmar el 0-3 en el minuto 45. El partido parecía sentenciado.
Pero el fútbol siempre deja margen para reaccionar. En la segunda mitad, La Penya cambió el sistema. Del esquema habitual pasó a un 4-3-3 más ofensivo, con extremos abiertos. El equipo ganó profundidad y empezó a generar peligro real. Sergi Mas y Alejandro Toro desbordaron por banda, y en una de esas acciones llegó el premio: Sergio Oliva Plasencia conectó un disparo potente para el 1-3.
Hubo ocasiones para recortar más distancias, pero el Patronato supo sufrir, cerrarse y proteger su ventaja con madurez competitiva.
Una victoria que no cambia la clasificación… pero sí el relato. Porque cuando un equipo compite así, deja claro que nunca hay partidos menores.




