El RCD Mallorca B ya tiene premio a una temporada sobresaliente. El filial bermellón se proclamó campeón de la Liga de Tercera RFEF y selló su ascenso a Segunda RFEF, confirmando sobre el terreno lo que venía insinuando jornada tras jornada: solidez, talento y ambición.
El broche llegó con la entrega oficial del trofeo por parte de Jordi Horrach, presidente de la Federación de Fútbol de las Islas Baleares, en un acto que simboliza el éxito de todo un proyecto deportivo.
Más allá del título, el equipo ha demostrado una identidad clara y un crecimiento constante, factores clave para afrontar el nuevo reto en una categoría más exigente.
El Mallorca B no solo ha ganado: ha convencido. Y ahora, con el ascenso en el bolsillo, se abre una nueva etapa cargada de expectativas. Esto no termina aquí; apenas comienza.





